El secreto está en el grano

Desde que inicié este proyecto, me centré en hacerme con materia prima de buena CALIDAD, y debía empezar por el principio, por el ingrediente principal, aquel que estuviera presente en casi todas mis elaboraciones.

Las ahora tan cuestionadas, demonizadas y criticadas HARINAS.

Hoy en día las harinas refinadas, además de sufrir un proceso industrial al que se le retira parte de sus componentes, tales como el salvado y el germen de trigo, dejando solo la parte del núcleo que contiene principalmente almidón; sufren agregados de otros tipos de harina, impulsores del leudado, y demás porquerías.

Así que tenía claro que no quería utilizarlas.

Entonces empecé a investigar la oferta de HARINAS ECOLÓGICAS, las cuales no solo para su cultivo prescinden de fungicidas y otros químicos, sino que respetan el germen, están molidas con un molino de piedra y no de acero conservando así un sinfín de valores nutritivos .

¿A que ahora te cae un poquito mejor ?

Comencé a hacer mis MASAS MADRE con estas nuevas harinas y… ¡sorpresa! Reaccionaban de maravilla, debido a su mayor contenido en microorganismos y nutrientes.

Solo habría que acostumbrarse a que no tenían nada que ver con una harina industrial, y los resultados de las piezas a veces no eran los esperados, físicamente no tenían el mejor aspecto, aunque su sabor lo compensaba todo.

También esto supuso un gasto extra bastante importante, debido a la gran diferencia de costes entre una harina industrial y una harina ecológica, pero decidí hacerle frente, mantener mis valores y ser fiel a la creencia de que buenos ingredientes y buenas prácticas harían la diferencia.

Pensé que sería más sencillo, la verdad, y que solo reemplazando en mis recetas una harina por otra se vería una mejora, pero a la vista era todo lo contrario y ahí fui más consciente todavía de que se trataba de OTRO PRODUCTO, y merecía un trato totalmente DIFERENTE.

Pero como cuando las cosas tienen que SER, simplemente todo se va alineando para que así sean, llego a mi un libro de PANES DE MASA MADRE, simplemente maravillloso, de la mano de la misma gran persona que preparaba mis harinas con tanto AMOR, y explicaba sus procesos con tanta PASIÓN.

Y ahí fue cuando, reticente aunque obediente, empecé a hacer caso a tiempos, temperaturas, índices de PH y demás indicaciones que al principio me sonaban  a chino.

Entendí que los descansos, los remojos, la aportación de masa madre, la activación de las semillas, en resumen la PACIENCIA hace que un simple PAN, se transforme en un excelente alimento.

Aún queda mucho recorrido, hay recetas que no puedo hacer por diferentes limitaciones , de espacio, de conocimientos que aún no tengo y sobre todo de maquinaria adecuada.

Pero estoy muy orgullosa de ofrecer este producto 100% ecológico, 100% artesanal, que no solo nutre y sacia, ALIMENTA EL ALMA.

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